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martes, 26 de enero de 2016

Schiaparelli y Christian Dior atraen a las celebrities para la Alta Costura


(Una modelo luce una creación de la coleccion Primavera/Verano 2016 de la firma Dior. EFE)

por María D. Valderrama

Dos de los grandes clásicos de la costura francesa, Schiaparelli y Christian Dior, presentaron sus colecciones de Alta Costura para la próxima temporada primavera-verano, atrayendo a actrices y "celebrities" como Carla Bruni, Olivia Palermo o Naty Abascal.
Schiaparelli abrió la jornada de desfiles en una lujosa sala del Hôtel d'Evreux, en la Plaza de la Vendôme (París), famosa por sus tiendas de alta joyería.
En una sala decorada con platos de porcelana y enmoquetada en dibujos de aires surrealistas, un centenar de invitados disfrutaron de las propuestas de la firma, que desfila únicamente en Alta Costura.
Más que una colección de moda, el desfile fue una cena exquisita en homenaje a uno de los grandes placeres que gustaba disfrutar la creadora Elsa Schiaparelli: la gastronomía.
"Comer no es simplemente un placer material. Comer bien aporta un sentido a la vida y contribuye inmensamente a la buena voluntad y a la felicidad. Es muy importante para la moral", decía la creadora italiana en 1954.
Esta frase inspiró al diseñador de Bertrand Guyon, nombrado director de estilismo de la firma el pasado mes de abril de 2015, para jugar con los productos de la mesa en telas y accesorios: vestidos largos de cola impregnados con langostas, legumbres y frutas.
Al caminar, las modelos hacían sonar las faldas de sus vestidos, realizadas en lino, semejando una brisa de cáñamo.
Schiaparelli apostó por tejidos naturales que parecían ser una parte más del cuerpo femenino, dejando ver mediante transparencias o finas cuerdas el torso y remarcando el contorno de las piernas.

(Una modelo presenta una creación de la colección Primavera/Verano 2016 del diseñador galo Bertrand Guyon para Schiaparelli. EFE).

La firma reflejó su "savoir faire" en bordados pintados en oro y crochet en hilos de seda.
Los accesorios fueron llamativos, por su originalidad, pero discretos en tamaño, especialmente broches en forma de corazones atravesados por gambas o candados alados montados sobre cáscaras de huevo; los zapatos, T-Bar, se llenaron de guisantes.
La actriz Kate Bosworth, la ex modelo Carla Bruni, la "it girl" Olivia Palermo o el diseñador Christian Louboutin fueron algunos de los invitados que acudieron a este desfile, uno de los más esperados durante las jornadas de Alta Costura.
Como no podía ser de otra manera, el desfile que Christian Dior preparó para la presentación de la colección primavera-verano 2016 de Alta Costura, fue un espectáculo por todo lo alto.
Una sala de espejos instalada expresamente por la "maison" en los jardines del museo del escultor francés fue la escena escogida para este desfile que se celebró en un contexto especial pues, por el momento, la firma no cuenta un diseñador.
Fue el equipo de diseño de la marca el encargado de llevar a cabo la colección después de que el belga Raf Simons dejara la casa el pasado octubre al no llegar a un acuerdo para la renovación del contrato.
El equipo demostró sin embargo ser el auténtico corazón de Christian Dior, quien mejor conoce su obra y legado, al presentar una colección que mezcla naturalidad y elegancia a partes iguales.
Dior dedicó su desfile a las parisinas, famosas por su estilo espontáneo y relajado, con un tremendo sentido de lo que significa la costura pero con gran habilidad para lucirlo de forma moderna.
Sobre la pasarela, jerséis de lana combinados con faldas brocadas en lana y crêpé de seda.
Los abrigos vestirán los días fríos de verano, en color azul noche en sencillos diseños que recuperan el famoso "new look" del creador, o cargados de incrustaciones en color mostaza.
Los vestidos se llevarán muy escotados, ya sea con la espalda descubierta, con los hombros al aire en pronunciados escotes de barco o bien mediante transparencias.
El traje femenino se modernizó en esta colección mediante detalles brillantes cosidos en el pecho y un pequeño volante "péplum" en los laterales de la chaqueta.
Las formas se mantuvieron en las marcadas cinturas y delicados volúmenes que caracterizan la firma, añadiendo esta vez camisetas de malla por debajo de algunos diseños, un toque urbano para modernizar prendas clásicas.
El equipo de Dior, que siempre guarda un guiño a las aficiones de su creador, añadió esta vez amuletos de la suerte ya sea en accesorios o bordados sobre las propias prendas como recuerdo del carácter supersticioso del diseñador.
Entre las invitadas de la marca, la ex modelo Naty Abascal que vistió un abrigo en tweed de lana verde y ocre de la colección otoño-invierno 2015-2016 de Dior por Raf Simons.

EFE.

sábado, 31 de octubre de 2015

Jaque mate en la moda parisina

 (Raf Simons. Foto: EFE)
El mundo de la moda cambia de paradigma en París: primero cayó el más joven, Alexander Wang, director creativo de Balenciaga, y después, casi a uno por semana durante octubre, se desvanecieron Raf Simons, de Dior, y Alber Elbaz, alma de la casa Lanvin.
La última Semana del "Prêt-à-porter" en la capital francesa no sirvió solo para establecer nuevos parámetros en el mundo de las tendencias, sino que fue a su vez la última muestra de tres nombres que ya han pasado a la historia de la moda.
El primer día de octubre desfilaron en la pasarela las creaciones del diseñador israelo-estadounidense Elbaz. Su salida se desconocía hasta el pasado miércoles, cuando la marca de lujo Lanvin anunció en un comunicado que no renovaría su contrato.
Pero, ¿por qué poner fin ahora a esta prolífica colaboración? El mismo Elbaz declaró en un comunicado que deja la casa "por decisión de su accionista mayoritario" y, según la revista especializada "Women's Wear Daily", la salida del creador de 54 años responde a un "desacuerdo" con la dirección.
Aunque se desconocen los motivos últimos de esta decisión, el modisto había aireado recientemente su frustración por el ritmo que marca la profesión.
                                                                 (Alber Elbaz. Foto: EFE)
Hace solo una semana ,declaró en la reunión anual de ejecutivos de moda que "los diseñadores comienzan con sueños, como costureros, y después se convierten en directores creativos y tienen que crear, pero, sobre todo, dirigir".
Y es que la alta costura alcanzó un ritmo vertiginoso en el que ya no solo se organiza un desfile millonario cada temporada, sino que se lanzan colecciones crucero y líneas de accesorios cada vez con más frecuencia.
"La industria del lujo está imitando el 'fast-fashion'" apuntó a EFE Abraham de Amézaga, conferenciante y experto en moda, y comparó la producción en masa de cadenas tipo Zara, H&M o Mango con la de marcas más exclusivas como Hermès o Louis Vuitton.
"¿Desde cuándo fue una industria? La moda de alta gama se hacía a mano y ahora se ha adaptado al mercado porque hay que vender más", añadió, antes de recordar que "la alta costura vive una saturación desde los años noventa, cuando se comienzan a crear más tiendas y se organizan más desfiles y presentaciones".
De Amézaga recordó también que recientemente se han cerrado "muchos establecimientos como Louis Vuitton en Barbados o en Bilbao, la franquicia de Hermès en Metz (Francia) o una decena de comercios de Cartier en China" y si este ritmo de producción no se reduce, "puede que se rompa la cuerda".
La deserción en Dior del belga Raf Simons el pasado 22 de octubre y el hecho de que la casa aún no haya anunciado un sustituto han hecho que se generen rumores que sitúan a Elbaz como un posible candidato para la marca.
"En el caso de Simons ha habido una saturación. Él tiene un espíritu flamenco, más relajado que quería aportar algo más a la 'maison' Dior", apuntó De Amézaga, también corresponsal en Europa para las ediciones de México y Latinoamérica de la revista Vogue.
E hizo un paralelismo entre la historia del creador guipuzcoano Cristóbal Balenciaga, quien en 1968 se retiró porque no quería asociarse con el "prêt-à-porter", y el caso del modisto de Neerpelt (Bélgica), quien dijo que "por razones personales" no renovaba su cargo.
El desfile parisino que cerraba una etapa de tres años de colaboración de Simons -que había sustituido a John Galliano- se celebró el 2 de octubre, mismo día en que otro grande se despedía de Balenciaga, el estadounidense Alexander Wang.
El consorcio de lujo Kering, al que pertenece Balenciaga, ya había anunciado en julio que no renovaría su contrato al frente de la dirección artística, aunque su marcha no se hizo efectiva hasta este mes.
Era de esperar que no fuera sencillo para el joven Wang, de 31 años, sustituir a Nicolas Ghesquière, uno de los "mesías" en el opulento mundo de la moda, quien estuvo al frente de la firma entre 1997 y 2012.
El diseñador se despidió con una colección integralmente concebida en blanco y cuatro días después la casa recibió a su sucesor, Demna Gvasalia, alemán de origen georgiano diplomado en la "Royal Academy of Fine Arts" de Amberes.

Ana González - EFE.