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domingo, 6 de marzo de 2016

Espíritu libertario y bohemio en el desfile de Elie Saab

por María D. Valderrama

Elie Saab hizo una oda a la libertad y al estilo bohemio en su desfile en la Semana de la Moda de París, en una colección rica en tejidos y de prendas fáciles de llevar que lucieron algunas de las modelos más famosas del momento, como la alemana Tony Garn, la portuguesa Sara Sampaio o la estadounidense Kendall Jenner.
El desfile tuvo lugar en una instalación efímera situada en el Jardín de las Tullerías de París al que acudieron multitud de famosas como la modelo Arizona Muse, la diseñadora venezolana Yliana Yepez o las blogueras Chiara Ferragni y Gala González.
El diseñador libanés puso el peso de la colección en una mezcla de estampados, encajes y bordados, detalles propios del estilo de la firma, que esta vez tomaron formas de flores en tonos rojos y violetas.
Faldas y vestidos fueron las piezas más lucidas sobre la pasarela, en un estilo de inspiración años 70 combinado con botas mosqueteras en ante, con lazadas en la parte trasera y de tacón no muy elevado para el día a día.
Los zapatos tuvieron también un gran protagonismo, con bailarinas y sandalias atadas al tobillo cargadas de pompones y flecos, a juego con los propios vestidos y chaquetas.
El primer "look", que marcó el ritmo del "show" y la colección, capturó la atención de todos en una espectacular biker de piel cargada de abalorios y lentejuelas en 3D sobre un vestido de discretos lunares con cuello en V.
En la Semana de la Moda de París, donde se presentan las colecciones otoño-invierno 2016/2017, también se mostraron las propuestas de Mugler.
El diseñador georgiano David Koma, al frente de la firma, apostó por el cuero en prendas sobrias, elegantes y juveniles con faldas y bolsos cargados de flecos.
Mugler perdió en parte el dramatismo que el estilista Nicola Formichetti le había dado durante los dos años y medio que duró su unión con la firma, hasta que en abril de 2013 pasó a tomar el control de Diesel.
Parece que la unión con Lady Gaga y la apuesta por lo extravagante quedaron en el pasado y la firma explora ahora nuevos horizontes con Koma, que prefiere líneas femeninas más clásicas aunque en esta ocasión la colección tuvo un parecido a los estilismos del film de Ridley Scott de los 80 "Blade Runner".
Ciertos aires futuristas se vieron también en el desfile de Acne Studios con ajustadas piezas de cuero y PVC, que alternaron con maxigabardinas con solapas y cinturones también en piel.
Sobre medias grises con calados, las modelos lucieron sandalias de tacón blancas, una arriesgada apuesta para el invierno que ya se ha mostrado sin embargo en otros desfiles y que intenta de nuevo hacer su aparición en la moda tras varios intentos en los últimos años.
Sombras de gris, azul y rojo se impusieron en la gama de colores de esta colección que buscó en líneas generales la comodidad y la practicidad típicas de la firma sueca.
El diseñador indio Rahul Mishra convirtió la moda en amor y el amor en moda, en una colección luminosa confeccionada con las mejores técnicas artesanas y los textiles de su país.
"Cuando estaba trabajando en esta colección tenía a mi hija recién nacida conmigo todo el día y me sentí inspirado por ese amor incondicional de un niño", explicó tras el desfile Mishra, para quien "con todo lo que pasa ahora en el mundo, lo que ocurrió en París, quería que esta colección hablara de amor".
El modisto propuso minivestidos de corte recto cargados de bordados, chaquetas cortas con estampados y camisetas que toman la forma del sari, la prenda típica de la India, en tejidos ligeros para inviernos no muy fríos.
El diseñador empapó sus creaciones con ese detallismo que le caracteriza, en seda y lana de merino, que fueron los tejidos dominantes en esta colección que recupera el drapeado, según la centenaria tradición india.

EFE.
Una foto publicada por ELIE SAAB (@eliesaabworld) el

viernes, 4 de marzo de 2016

Victoria's Secret abrirá su primera tienda insignia de China

La marca estadounidense de lencería Victoria's Secret abrirá este año su primera tienda insignia en China en la ciudad de Shanghai, donde ya está presente con cinco pequeños puntos de venta en centros comerciales, anunció el diario oficial Shanghai Daily.
La compañía abrirá su primera tienda propia en el país en un local de 1.475 metros cuadrados de Huaihai Lu, una de las dos grandes avenidas comerciales de la metrópolis china, aunque aún no se anunció una fecha concreta, pero el lugar se encuentra ya precintado, cerrado al público y sin rótulos en su exterior.
El local, de dos plantas, pertenece al conocido complejo comercial y de oficinas Lippo Plaza, y había sido ocupado hasta hace una semana por la marca francesa de artículos de lujo Louis Vuitton, una ubicación que dará visibilidad a la marca en una de las calles más emblemáticas de tiendas de lujo de toda China.
"Al contrario que en las cinco 'tiendas conceptuales' que tenemos en Shanghái, que sólo venden accesorios y productos de belleza como perfumes, champús y estuches de maquillaje, la tienda insignia venderá nuestra especialidad, medias y sujetadores", explicó al diario el director de uno de esos cinco primeros puntos de venta.
Por su parte, un portavoz de Louis Vuitton (LV) confirmó la "suspensión temporal de todas las actividades comerciales en nuestra tienda de Huaihai Lu, debido a la evolución del ambiente de negocios" de la zona, y dijo que, aunque no abrirá nuevas tiendas en Shanghai, donde tiene otros tres locales, lo hará en otros lugares.
Este mismo año LV abrirá una tienda en Zhengzhou (provincia central de Henan) y ampliará las que ya tiene en Wuxi (Jiangsu, este) y Changchun (Jilin, noreste), además de crear una "fundación Louis Vuitton" para la promoción del arte y la cultura en Pekín, y de acelerar su estrategia de ventas mediante comercio electrónico.

jueves, 28 de enero de 2016

Naturaleza y feminidad con Chanel y Stéphane Rolland

 (La argentina Mica Arganaraz luce una creación de la colección primavera/verano 2016 del diseñador alemán Karl Lagerfeld para Chanel. EFE)
por María D. Valderrama

El Grand Palais de París, reconvertido en una casa nórdica, acogió el desfile de Alta Costura de Chanel en un homenaje a la naturaleza con tejidos naturales y bordados en madera, mientras que Stéphane Rolland apostó por la feminidad y los vestidos fluidos.
Un espacio sereno al que acudir a desconectar del frenesí de la gran ciudad fue el decorado que eligió el diseñador de Chanel, Karl Lagerfeld, inspirándose en la arquitectura nórdica, con estructuras de diseño simple rodeado de árboles y pequeños lagos.
De una casa de madera situada en el centro del decorado salieron sus modelos con estilismos en colores luminosos, siempre en una gama de beiges: crudo, marfil, arena o moca.
La seña de identidad de Gabrielle Chanel, el tweed, siguió por supuesto presente en esta colección que se adaptó a los nuevos tiempos invirtiendo las formas con mangas ovaladas y estrechas faldas lápiz por debajo de la rodilla.
Los detalles se cuidaron al máximo incluyendo bordados con virutas de madera y broches en forma de insectos, en un trabajo de diseño con intención ecológica, como se vio también en las suelas de corcho de los zapatos, siempre en dos colores y con la puntera redondeada en negro, como las clásicas bailarinas de la "maison".
Pero como Chanel vive en el siglo XXI, seguramente pensando ya en el que viene, en la colección hubo lugar también para la tecnología.
Las modelos portaron un pequeño bolso alrededor de la cintura para guardar sus smartphones, que algunas incluso sacaron durante el desfile fingiendo mantener conversaciones telefónicas.
Chanel eligió un maquillaje nude centrando la atención en los ojos, que quedaron definidos por dos simples líneas negras de eyeliner.
Para el peinado, un trabajado moño con el pelo enrollado en la nuca, en un look de aire oriental que resulta al mismo tiempo elegante y moderno.
No faltaron al desfile algunas de las musas de Lagerfeld, iconos también de la firma como Cara Delevingne, Diane Kruger, así como las actrices Gwyneth Paltrow, Monica Belluci o Ana de Armas.
Y como recién salidas de la mejor de las óperas, las modelos de Stéphane Rolland vistieron 17 espectaculares diseños en una oda a la feminidad y la sensualidad, que acogió la exclusiva avenida de George V.
Vestidos con faldas plisadas y detalles esculturales en torno al torso y los hombros, y escotes que alcanzan la cintura dejando ver la espalda y el pecho por momentos.
Las asimetrías en el largo de las faldas crean efectos contrarios: colas que se arrastran por el suelo mientras que las piernas quedan al aire y el plisado del vestido toma forma en las caderas creando volumen en los laterales.
(Una modelo luce una creación de la coleccion del diseñador francés Stéphane Rolland. EFE)

La silueta de la mujer se mantiene sin embargo delicada y fluida con una dramática actuación por parte de las modelos para representar esa fragilidad que la propia "maison" compara con la de "una estrella del Palacio de Garnier", el edificio de la Ópera de París.
En los materiales, el diseñador francés apostó por el tul, la organza y el ante que toma forma en tres dimensiones sobre el pecho.
La paleta de colores no varía: predominó el blanco en casi toda la colección, con algún detalle en rojo o beige, así como el negro que protagonizó igualmente algunos diseños.

EFE.

martes, 26 de enero de 2016

Schiaparelli y Christian Dior atraen a las celebrities para la Alta Costura


(Una modelo luce una creación de la coleccion Primavera/Verano 2016 de la firma Dior. EFE)

por María D. Valderrama

Dos de los grandes clásicos de la costura francesa, Schiaparelli y Christian Dior, presentaron sus colecciones de Alta Costura para la próxima temporada primavera-verano, atrayendo a actrices y "celebrities" como Carla Bruni, Olivia Palermo o Naty Abascal.
Schiaparelli abrió la jornada de desfiles en una lujosa sala del Hôtel d'Evreux, en la Plaza de la Vendôme (París), famosa por sus tiendas de alta joyería.
En una sala decorada con platos de porcelana y enmoquetada en dibujos de aires surrealistas, un centenar de invitados disfrutaron de las propuestas de la firma, que desfila únicamente en Alta Costura.
Más que una colección de moda, el desfile fue una cena exquisita en homenaje a uno de los grandes placeres que gustaba disfrutar la creadora Elsa Schiaparelli: la gastronomía.
"Comer no es simplemente un placer material. Comer bien aporta un sentido a la vida y contribuye inmensamente a la buena voluntad y a la felicidad. Es muy importante para la moral", decía la creadora italiana en 1954.
Esta frase inspiró al diseñador de Bertrand Guyon, nombrado director de estilismo de la firma el pasado mes de abril de 2015, para jugar con los productos de la mesa en telas y accesorios: vestidos largos de cola impregnados con langostas, legumbres y frutas.
Al caminar, las modelos hacían sonar las faldas de sus vestidos, realizadas en lino, semejando una brisa de cáñamo.
Schiaparelli apostó por tejidos naturales que parecían ser una parte más del cuerpo femenino, dejando ver mediante transparencias o finas cuerdas el torso y remarcando el contorno de las piernas.

(Una modelo presenta una creación de la colección Primavera/Verano 2016 del diseñador galo Bertrand Guyon para Schiaparelli. EFE).

La firma reflejó su "savoir faire" en bordados pintados en oro y crochet en hilos de seda.
Los accesorios fueron llamativos, por su originalidad, pero discretos en tamaño, especialmente broches en forma de corazones atravesados por gambas o candados alados montados sobre cáscaras de huevo; los zapatos, T-Bar, se llenaron de guisantes.
La actriz Kate Bosworth, la ex modelo Carla Bruni, la "it girl" Olivia Palermo o el diseñador Christian Louboutin fueron algunos de los invitados que acudieron a este desfile, uno de los más esperados durante las jornadas de Alta Costura.
Como no podía ser de otra manera, el desfile que Christian Dior preparó para la presentación de la colección primavera-verano 2016 de Alta Costura, fue un espectáculo por todo lo alto.
Una sala de espejos instalada expresamente por la "maison" en los jardines del museo del escultor francés fue la escena escogida para este desfile que se celebró en un contexto especial pues, por el momento, la firma no cuenta un diseñador.
Fue el equipo de diseño de la marca el encargado de llevar a cabo la colección después de que el belga Raf Simons dejara la casa el pasado octubre al no llegar a un acuerdo para la renovación del contrato.
El equipo demostró sin embargo ser el auténtico corazón de Christian Dior, quien mejor conoce su obra y legado, al presentar una colección que mezcla naturalidad y elegancia a partes iguales.
Dior dedicó su desfile a las parisinas, famosas por su estilo espontáneo y relajado, con un tremendo sentido de lo que significa la costura pero con gran habilidad para lucirlo de forma moderna.
Sobre la pasarela, jerséis de lana combinados con faldas brocadas en lana y crêpé de seda.
Los abrigos vestirán los días fríos de verano, en color azul noche en sencillos diseños que recuperan el famoso "new look" del creador, o cargados de incrustaciones en color mostaza.
Los vestidos se llevarán muy escotados, ya sea con la espalda descubierta, con los hombros al aire en pronunciados escotes de barco o bien mediante transparencias.
El traje femenino se modernizó en esta colección mediante detalles brillantes cosidos en el pecho y un pequeño volante "péplum" en los laterales de la chaqueta.
Las formas se mantuvieron en las marcadas cinturas y delicados volúmenes que caracterizan la firma, añadiendo esta vez camisetas de malla por debajo de algunos diseños, un toque urbano para modernizar prendas clásicas.
El equipo de Dior, que siempre guarda un guiño a las aficiones de su creador, añadió esta vez amuletos de la suerte ya sea en accesorios o bordados sobre las propias prendas como recuerdo del carácter supersticioso del diseñador.
Entre las invitadas de la marca, la ex modelo Naty Abascal que vistió un abrigo en tweed de lana verde y ocre de la colección otoño-invierno 2015-2016 de Dior por Raf Simons.

EFE.

sábado, 31 de octubre de 2015

Jaque mate en la moda parisina

 (Raf Simons. Foto: EFE)
El mundo de la moda cambia de paradigma en París: primero cayó el más joven, Alexander Wang, director creativo de Balenciaga, y después, casi a uno por semana durante octubre, se desvanecieron Raf Simons, de Dior, y Alber Elbaz, alma de la casa Lanvin.
La última Semana del "Prêt-à-porter" en la capital francesa no sirvió solo para establecer nuevos parámetros en el mundo de las tendencias, sino que fue a su vez la última muestra de tres nombres que ya han pasado a la historia de la moda.
El primer día de octubre desfilaron en la pasarela las creaciones del diseñador israelo-estadounidense Elbaz. Su salida se desconocía hasta el pasado miércoles, cuando la marca de lujo Lanvin anunció en un comunicado que no renovaría su contrato.
Pero, ¿por qué poner fin ahora a esta prolífica colaboración? El mismo Elbaz declaró en un comunicado que deja la casa "por decisión de su accionista mayoritario" y, según la revista especializada "Women's Wear Daily", la salida del creador de 54 años responde a un "desacuerdo" con la dirección.
Aunque se desconocen los motivos últimos de esta decisión, el modisto había aireado recientemente su frustración por el ritmo que marca la profesión.
                                                                 (Alber Elbaz. Foto: EFE)
Hace solo una semana ,declaró en la reunión anual de ejecutivos de moda que "los diseñadores comienzan con sueños, como costureros, y después se convierten en directores creativos y tienen que crear, pero, sobre todo, dirigir".
Y es que la alta costura alcanzó un ritmo vertiginoso en el que ya no solo se organiza un desfile millonario cada temporada, sino que se lanzan colecciones crucero y líneas de accesorios cada vez con más frecuencia.
"La industria del lujo está imitando el 'fast-fashion'" apuntó a EFE Abraham de Amézaga, conferenciante y experto en moda, y comparó la producción en masa de cadenas tipo Zara, H&M o Mango con la de marcas más exclusivas como Hermès o Louis Vuitton.
"¿Desde cuándo fue una industria? La moda de alta gama se hacía a mano y ahora se ha adaptado al mercado porque hay que vender más", añadió, antes de recordar que "la alta costura vive una saturación desde los años noventa, cuando se comienzan a crear más tiendas y se organizan más desfiles y presentaciones".
De Amézaga recordó también que recientemente se han cerrado "muchos establecimientos como Louis Vuitton en Barbados o en Bilbao, la franquicia de Hermès en Metz (Francia) o una decena de comercios de Cartier en China" y si este ritmo de producción no se reduce, "puede que se rompa la cuerda".
La deserción en Dior del belga Raf Simons el pasado 22 de octubre y el hecho de que la casa aún no haya anunciado un sustituto han hecho que se generen rumores que sitúan a Elbaz como un posible candidato para la marca.
"En el caso de Simons ha habido una saturación. Él tiene un espíritu flamenco, más relajado que quería aportar algo más a la 'maison' Dior", apuntó De Amézaga, también corresponsal en Europa para las ediciones de México y Latinoamérica de la revista Vogue.
E hizo un paralelismo entre la historia del creador guipuzcoano Cristóbal Balenciaga, quien en 1968 se retiró porque no quería asociarse con el "prêt-à-porter", y el caso del modisto de Neerpelt (Bélgica), quien dijo que "por razones personales" no renovaba su cargo.
El desfile parisino que cerraba una etapa de tres años de colaboración de Simons -que había sustituido a John Galliano- se celebró el 2 de octubre, mismo día en que otro grande se despedía de Balenciaga, el estadounidense Alexander Wang.
El consorcio de lujo Kering, al que pertenece Balenciaga, ya había anunciado en julio que no renovaría su contrato al frente de la dirección artística, aunque su marcha no se hizo efectiva hasta este mes.
Era de esperar que no fuera sencillo para el joven Wang, de 31 años, sustituir a Nicolas Ghesquière, uno de los "mesías" en el opulento mundo de la moda, quien estuvo al frente de la firma entre 1997 y 2012.
El diseñador se despidió con una colección integralmente concebida en blanco y cuatro días después la casa recibió a su sucesor, Demna Gvasalia, alemán de origen georgiano diplomado en la "Royal Academy of Fine Arts" de Amberes.

Ana González - EFE.

lunes, 12 de octubre de 2015

Pasaje al futuro de Chanel

Aires del futuro en Chanel, que reviste los famosos trajes en tweed con accesorios metalizados en un aeropuerto improvisado, inspiración africana en Valentino y fusión de Oriente y Occidente en Shiatzy Chen fluyeron entre las propuestas para la primavera-verano 2016 que se presentaron en París.
El diseñador Karl Lagerfeld preparó a sus más de 2.500 invitados para un vuelo de altura, al convertir el Grand Palais, el emblemático edificio de finales del siglo XIX con techo de cristal, en un auténtico aeropuerto de las "Chanel Airlines".
Los trajes en tweed de la histórica "maison" se adaptan a los nuevos tiempos en tonos azules, negros y plateados, con estampados geométricos.
Vestidos y faldas se superponen a amplios pantalones en los mismos estampados, reproduciendo las imágenes de aviones y las típicas pantallas de destinos que se encuentran en los aeropuertos.Para esta colección, la firma estrenó un accesorio para el pelo, un doble pasador con forma de lazo en color plateado que crea de forma natural un peinado de dos coletas bajas, un look que todas las modelos llevaron durante el desfile.
Entre los accesorios, metalizados y transparentes, captaron el protagonismo unas sandalias planas con suelas que llevan luces de colores y unas futuristas gafas de sol de aviador con maxi cristal efecto espejo y sin apenas montura.
(Una modelo presenta una creación de la colección prêt-à-porter de Chanel)
Como en un aeropuerto, también hubo lugar para todos los estilos en las propuestas de Chanel, con diseños de aires urbanos en sudaderas y amplios pantalones coloreados a golpes de rosa fucsia, verde o amarillo.
Cara Delevingne no participó como modelo en el desfile, tras haber decidido en agosto dejar la moda, pero fue una de las invitadas especiales de Lagerfeld, que salió con ella a saludar al final del "show" junto al pequeño Hudson Koeringm, su ahijado de cuatro años, con el que ya ha cerrado varias pasarelas.
Valentino revistió de lujo el folclore africano con vestidos con estampados geométricos, motivos tribales y flecos, transparencias y auténticos accesorios salvajes con collares cargados de huesos e incluso peinados de trenzas.
Mayoría de maxivestidos sobre la pasarela con escotes muy marcados en V y espaldas descubiertas, acompañados de sandalias de cuerdas que van atadas al tobillo.
(Una modelo muestra una creación de la colección de prêt-à-porter de Valentino.)
En la exquisita colección de Shiatzy Chen confluyeron las corrientes artísticas occidentales con los más antiguos mitos orientales en siluetas retro con estampados bordados.
La diseñadora, fiel a un estilo híbrido por el que se hizo famosa, creó en esta ocasión vestidos ajustados en la cintura, pantalones anchos y faldas románticas en blanco, amarillo, verde, naranja, rosa o turquesa.
Shiatzy Chen colaboró además con el ilustrador taiwanés Inca Pan, que dibujó a mano sobre las telas flores, frutas, montañas, pájaros y mariposas, en un homenaje a la naturaleza.
Los tejidos integran bordados y distintos tipos de sedas que se superponen jugando con las transparencias, los vuelos y las formas de las sofisticadas prendas.
Agnès B., diseñadora icono de los años setenta y ochenta en Francia, presentó también su nueva colección aunque alejándose de las tendencias de sus colegas, con largos vestidos vaporosos en seda, minivestidos con ilustraciones de jardines y looks de día donde los colores se mezclan en vaqueros rectos, jerséis y gabardinas.
La muestra comenzó con la proyección de un documental con la historia de la marca, que nació en 1975 cuando esta antigua redactora de moda de la edición francesa de Elle se decidió a crear la ropa "que a la gente le gustaría llevar".
La diseñadora tiró igualmente de referencias culturales de su década estrella para homenajear un "look" icónico como la imagen de la joven Jodie Foster en la película "Taxi Driver", dirigida por Martin Scorsese, con shorts rojos, blusa rosa y una enorme pamela blanca.

María D. Valderrama - EFE

lunes, 5 de octubre de 2015

Los vestidos, reyes del verano en la pasarela de París

La oda al verano en el desfile de Stella McCartney hizo vibrar la pasarela con prendas cargadas de color, alegría y movimiento, junto a los aires hippies en las colecciones de Giambattista Valli y Véronique Branquinho y la sofisticación de la mano de Hermès, que marcó las tendencias en los accesorios.
Explosión de energía y movimiento en los diseños de Stella McCartney, que presentó una colección a todo color en el Palacio de Garnier, en la Ópera de París.
McCartney propuso vestidos y faldas muy fluidas por debajo de la rodilla con plisados especialmente marcados y con cortes asimétricos que dejan entrever una de las piernas.
Asimetría igualmente en tops, con los mismos motivos gráficos en plisados, combinados con faldas fluidas estampadas en cuadros.
Naranja, amarillo, rosa y verde entre los colores cítricos que se llevarán la próxima temporada primavera-verano, según la diseñadora británica.
La chaqueta se llevó gran parte del protagonismo, con modelos que se alargan hasta la rodilla o algo más cortos dejando ver el centro de la espalda, en tonos clásicos como el camel o el blanco y negro.
Vestidos y pantalones se combinan parar lograr un "look chic", pero cómodo y de apariencia masculina, una mezcla que se ha convertido en seña de identidad en la firma de la hija del cantante Paul McCartney, muy apreciada por celebrities y blogueras, como la gallega Gala González o la italiana Eleonora Carisi, allí presentes.
Minifaldas trapecio bordadas y chaquetas brocadas lucieron en la colección de Giambattista Valli, que volvió a los sesenta con estampados florales y geométricos.
Los vestidos se mantienen cortos, con vuelo y mangas anchas durante el día, pero las formas se alargan para la noche en arriesgados diseños que esculpen la silueta femenina en tejidos sofisticados que adaptan al día a día la exigencia de la Alta Costura.
La inocencia conquistó la pasarela de Véronique Branquinho con un espíritu bohemio y romántico donde predominaron los maxivestidos cargados de pequeñas flores sobre fondo negro o blanco, y chalecos con flecos que acompañan el largo del vestido hasta los pies para resaltar el "look" hippy.
Branquinho apostó también por el plisado en largos vestidos fluidos con la espalda al aire, en un arco iris de tonos pastel con beige, rosa y azul.
Las prendas más tradicionales perdieron su clasicismo en un complicado diseño de telas transparentes donde unos pantalones de traje, blancos por delante, muestran unas bermudas cortas por detrás, un proceso utilizado también en chaquetas y camisas.
Líneas clásicas en Hermès con especial atención a los accesorios: zapatos de tacón alto y fino que se atan en el tobillo o deportivas de alta gama en vibrante naranja o blancas con detalles en piel marrón.
Mientras, los bolsos de cuero marrón para cargar durante toda la jornada y cinturones lisos marcan los vestidos en torno a la cintura.
Los vestidos se llevan largos, por encima de los tobillos, en diseños con mucha caída en blanco, que fue el rey de la pasarela, aunque también hubo golpes de negro, azul añil, mostaza y, especialmente, naranja.
Elegantes diseños en modelos monocolor con algún discreto estampado de cuadros en pantalones anchos que bajan unos centímetros de la rodilla combinados con sencillos "tops" negros.
Entre los invitados, la cantante Janet Jackson ocupó la primera fila vistiendo completamente de negro y con enormes gafas de sol, aunque eso no impidió que se convirtiera en el centro de todas las miradas.
Roger Vivier presentó también su colección de zapatos y bolsos para la primavera-verano 2016, con diseños donde predominó el color plata y el negro, en las líneas más festivas de la firma, mientras que las flores y diseños hippies se llevan de día con zapatos de tacón ancho en piel y ante.
La pedrería y los detalles 3D ponen el toque de exclusividad en una colección que combina a partes iguales tendencia y funcionalidad.

María D. Valderrama - EFE

martes, 29 de septiembre de 2015

La Moda de Milán se despidió bañada en el color rojo de Giorgio Armani

La Semana de la Moda de Milán dijo adiós bañada en el color rojo de Giorgio Armani, pero también iluminada por el binomio blanco y negro de la firma Fátima Val.
Elegancia chic y feminidad fueron los aspectos fundamentales que protagonizaron la colección elegida por Giorgio Armani para vestir a la mujer la próxima temporada primavera/verano 2016 y presentada en Milán.
A los críticos, amantes de la moda, diseñadores y periodistas les propuso una clara apuesta para el próximo año: un guardarropa femenino en el que el rojo es el auténtico dueño.
En su colección de prendas, se dejaron ver jerséis de lana fina y rayas horizontales en colores blanco y rojo, vestidos de tirantes, en color blanco y círculos rojos, y también vestidos de mangas largas y abiertas, y con cortes asimétricos.
Pero el rojo también sirvió para ser lucido en los complementos, por ejemplo, en pamelas de gran tamaño o en bolsos de cuero, de asas cortas y de cierre en cremallera.
Como calzado, Giorgio Armani apostó por los zapatos cerrados hasta el empeine, abrochados a la altura de los tobillos, de punta en pico y con tacón, y por los zapatos planos de estética masculina.
En cuanto a tejidos, el diseñador italiano huyó de los tejidos tradicionales y sugirió un conjunto de prendas suaves y vaporosas, para vestir a una mujer cómoda y que, en ocasiones, se atreve a llevar ligeras transparencias.
Junto con Armani, la firma Fátima Val también presentó su colección y puso el broche final a este escaparate milanés de tendencias.
Lo hizo con una idea infalible y elegante: la combinación del blanco y el negro.
Así, monos sin mangas y largos hasta los pies, en color blanco, se vistieron con chalecos largos en negro; mientras que las camisas negras con cuello barco y sin mangas se llevaron sobre pantalones anchos y de tonos blancos.
En el desfile de Fátima Val también se pudieron ver diseños en cuero y piel, como vestidos negros, abotonados y con el corte por la mitad del muslo.
En los pies, optó por las sandalias de tiras y planas; mientras que como complementos defendió el uso de bolsos en piel negro y de guantes altos, también en color negro.
La Semana de la Moda de Milán concluyó después de ofrecer a los asistentes durante seis jornadas 70 desfiles, 105 presentaciones y 26 eventos.
Esta edición contó con un calendario potente, que abrió Gucci y por el que pasaron marcas consagradas como Prada, Versace, Fenci, Missoni, Salvatore Ferragamo, Moschino o Emporio Armani.

martes, 21 de julio de 2015

El hombre flexible de Hilfiger y el más relajado de Kors se ven en Nueva York

Llegó el turno de los que no engañan a nadie: los estadounidenses Tommy Hilfiger y Michael Kors presentaron sus colecciones en la Semana de la Moda para hombre de Nueva York sin ocultar su vocación comercial ni reñir con algunas propuestas de lo más audaces.
Ambos forman parte de esos emporios textiles que, desde la mirada europea, alejan la Fashion Week de Nueva York de sus hermanas en Milán o París, que no son ni aspiran a ser expresiones artísticas más allá de un público que pueda llevar cualquiera de sus prendas sin hacer un ejercicio de osadía.
No obstante, siguiendo la línea de esta primera edición dedicada solo al hombre en Nueva York, ambos moderaron sus esfuerzos de producción al presentar sus respectivas colecciones.
En concreto, Hilfiger, que acostumbra a propulsar algunos de los desfiles más espectaculares de la edición en femenino, optó por un "showroom" en el que, con el título de "Flex", demostró cómo su marca puede quedar indeleble incluso en una apuesta por la flexibilidad.
Las diferentes interpretaciones de su espíritu siempre juvenil pero no rebelde, moderno pero sin duda conservador, se desplegaron en un escaparate viviente en el que los modelos parecían conversar entre sí de manera amigable. La idea de comunidad (o camaradería "chic") siempre está cosida a sus prendas.
La flexibilidad se refiere, por una parte, a esos trajes de oficina que, en cambio, permiten jugar al tenis o esos zapatos que permiten ir a navegar con el atuendo, por lo demás, de lo más clásico: blanco y con rayas azules. Deportes que apuntan a lo que Hilfiger transmite: clase media coqueteando con la elite.
Esa misma flexibilidad también se ve en la paleta de colores, pues aunque siempre puros, no falta casi ninguno: el blanco, el negro, el amarillo, el rojo, el verde y el azul. No hace falta diluirlos, pueden brillar junto a las sonrisas perfectas de esos prometedores estudiantes que viste Hilfiger.
El diseñador también se abre a las razas de un Estados Unidos plural, que alcanza la igualdad por arriba, no por abajo, dando aceptación a todo aquél que alcance el éxito, independientemente de su procedencia.
Éxito en forma de campera (cazadora) de ante o de gabardina de algodón, de chubasquero o de jersey de lana de punto grueso. Quizá de traje en tela vaquera o a rayas tipo avispa.
Con el pantalón corto siempre zapatilla o mocasín. Con el largo todo tipo de calzado. Y bajo el traje todas las opciones: polo, camisa o incluso jersey. La corbata, además, será informal y será de punto.
Básicamente, Tommy Hilfiger está dispuesto a darle a cada uno lo que desee, en la forma y en el color que mejor le siente. Que pruebe y que decida.
Por su parte, el "rey Midas" de la moda estadounidense, Michael Kors, partía con el reto en esta Semana de la Moda para hombres de renunciar a una de sus prendas mejor vendidas: el bolso. No es que no pueda ser masculino, pero optó por omitirlo.
A cambio, se entregó al "foulard", casi omnipresente y bastión de una sofisticación con la que su hombre de 2016 entra en un conflicto perezoso: sus trajes parecen colindar con un despertar de niño rico, con un pijama elegantísimo pero pijama al fin. De la misma manera que las gabardinas tienen ecos de amorosas batas. ¿Esforzarse? ¿Para qué?
Los modelos de Kors se hunden en sus ropas, que no destacan la figura, sino que le dan un abrazo suave, aterciopelado. De la misma manera que los colores no gritan, sino que susurran con un blanco, un hueso, un beige o un azul pastel.
Y, al igual que Calvin Klein Collection, el calzado queda reducido a su máxima expresión, la sandalia, aunque con ella Kors no hace experimentos y la ofrece tal cual se inventó: de piel y sin calcetines.
Finalmente, completó la jornada Richard Chai, que montó un desfile clásico en forma y fondo, combinando el look fresco pero multicapa (camiseta, chaqueta y cazadora en superposición de cortes y solapas), un toque brillante en sus camisas y pantalones o unas prendas invernales más tendentes al monocromo.
La sensación generalizada es que, respecto a su homóloga femenina, esta Fashion Week no ha sido ni tan siquiera una prima lejana, al menos en términos de despliegue y repercusión mediática.
Está por ver si, en cuestión de cifras de ventas y eco en el mercado ha compensado la iniciativa. Un factor que es difícil ver a simple vista pero que es, en realidad, el factor determinante para dar continuidad a la propuesta.

Mateo Sancho Cardiel - EFE.

sábado, 27 de junio de 2015

Dior Homme se viste de flores y camuflaje

Lejos de ser un ornamento propio de mujer, Dior Homme reclamó la flor para el varón en su colección primavera-verano 2016, que presentó en una Semana de la Moda Masculina de París que acogió el primer desfile de Balmain.
En el Tennis Club de la ciudad del Sena, la firma instaló un jardín a la francesa con 2.000 rosas "iceberg", por el que desfilaron unos modelos que defendieron las cazadoras "bomber" con estas flores bordadas.
Después de que la pasada temporada el director artístico de la casa, Kris Van Assche, llenara la sala de instrumentos de cuerda para vestir de gala al hombre, en esta ocasión su clientela contará con conjuntos para viajar o para disfrutar sin estrés del fin de semana.
"Quería mantener la misma elegancia y trabajar esta vez con siluetas más desenfadadas", explicó a EFE el diseñador belga, que lleva desde 2007 al frente de la línea masculina de esta casa histórica.
Para ello, introdujo "muchos más elementos deportivos", ya sea desde el calzado hasta los abrigos que aludían al universo náutico, como al estampado de camuflaje, que escondió en el forro o con el que recubrió los pantalones y las camisas.
Con el fin de establecer una conexión con su última colección, la pasarela abrió con un traje de tres piezas, que fue dejando paso a camisas de manga por el codo, y a americanas y pantalones con pequeñas cremalleras plateadas en posiciones inesperadas.
La corbata estuvo casi omnipresente y los tradicionales rombos desempeñaron un papel nuevo al descender por los costados de unas perneras que se ajustaron al tobillo como un chándal.
Hace un mes que Van Assche decidió tomarse un respiro de su propia marca porque le resultaba difícil, siendo independiente, mantenerse en un mercado tan competitivo, según explicó a la revista especializada "Women's Wear Daily".
"Ahora me concentro en Dior", aseguró tras el desfile un diseñador que se mostró contento con la acogida de esta colección que vio el verano en blanco, azul marino, caqui y, sobre todo, en naranja.

Estreno

El calendario oficial de la Cámara Sindical de la Moda Masculina recibió por primera vez los diseños para el hombre de la firma Balmain, habitual del calendario de mujer pero ausente hasta hora de esta división en pleno auge.
Para su estreno sobre la pasarela masculina, el director artístico de la casa, Olivier Rousteing, apostó por sus habituales trenzados y por los drapeados que envolvieron siluetas de jinete explorador.
Los tonos tierra empujaron unos diseños de pantalones de tiro bajo que se integraron con un calzado a medio camino entre la sandalia romana alta y la bota, al dejar el empeine únicamente recubierto por cordones.
La experimentación con las cazadoras y las chaquetas ofreció posibilidades nuevas, al jugar con los bolsillos, el estampado, la asimetría o los filamentos que dibujaron estructuras retrofuturistas.
La bandera del Reino Unido fue uno de los escasos motivos reconocibles en este recital que cubrió las cabezas con gorras similares a las de la equitación y que ofreció también algunas prendas de mujer, como hiciera Givenchy.

Colecciones

La jornada abrió con el desfile de Kenzo, firma que también se unió a la tendencia de introducir la chaqueta o la camisa por debajo del pantalón, y que sustituyó sus representativos estampados con volúmenes puntiagudos en la superficie de sus prendas.
Más tarde, en el patio de columnas del artista Daniel Buren, ubicado dentro del Palais Royal, la firma Études Studio caminó por el verano con prendas-lienzo, que despertaron la figura del pintor, del paseante e incluso del "skater".
Este colectivo creativo, con sede en París y en Nueva York, fiel al objetivo de "tender puentes entre el arte y la moda", recubrió el lino blanco con piezas de color, en una colección estival fresca y holgada.
La Semana de la Moda de París también invitó a presentar sus propuestas a Hermès y Cifonelli.

Mercedes Alvarez San Román - EFE.

lunes, 22 de junio de 2015

Moschino desmonta la simbología barroca

Moschino vuelve a su tierra natal, Italia, con una propuesta en la que, como no, derrocha humor e ironía, y un desfile en el que combina, juega y se ríe de la estética de la realeza más barroca, en contraste con los códigos deportivos de la Fórmula 1.
Acompañado por su musa inseparable, la cantante Katy Perry, el Andy Warhol de la moda convirtió de nuevo la pasarela en un ejercicio surrealista de iconografía pop y humor, que vestirán a su creciente número de seguidores la próxima temporada de primavera/verano 2016.
Un divertido homenaje a los trajes de los pilotos de Fórmula 1 inauguró la colección, con esculturales modelos ataviados con trajes ajustados, en tonos azul y blanco, repletos de anuncios, cadenas de oro tipo rapero y por casco, coronas de tamaño superlativo, que confería a la puesta en escena un componente de parodia.
Si no hay humor, no hay Jeremy Scott; el diseñador americano trasladó el desfile de Moschino a Italia, en un momento en que la decana firma italiana vuelve a disfrutar del esplendor que disfrutó con su fundador, Franco Moschino.
La clave, diseños cuanto más mediáticos mejor, uso abusivo del logo (el suyo propio y el de McDonalds o Bob Esponja) y el apoyo de estridentes it-girls como Katy Perry o Rihanna.
Scott (1974), el máximo responsable de la vuelta de la moda del logo, rebajó en cambio la presencia del emblema de la firma, y lo ha sustituido por colores chillones, rosa chicle, naranja metálico y colores neón, intercalado por algún que otro despistado encaje negro.
Tras su visionado del mundo de la Fórmula 1, tanto para hombre como para mujer, la irreverente visión del diseñador viró su propuesta hacia una serie de diseños más festivos y sofisticados, inspirados en la decadencia barroca de la corte francesa de Luis XVI.
Brocados en tonos pastel, encajes, seda y estolas de piel, recordaron con fina ironía al esplendor de las fiestas del Palacio Corsini (Florencia), el escenario renacentista que acogió el desfile, y cuyas paredes, cuajadas de frescos centenarios, asistieron atónitas a la propuesta de Moschino.
Para ellos, trajes de chaqueta pantalón, chalecos ajustados, chapines y pañuelos al cuellos, aderezo con algún que otro lunar, peluca francesa, y muchos polvos de talco; ellas, marcaron su sensualidad con sugerentes vestidos palabra de honor, colas rematadas en grades lazos, mirada lánguida y plumas en la cabeza.
Para rebajar tanta pompa regia, ensalzada por dorados, brillos de sedas y la suavidad de las plumas, Scott incorporó a los diseños para mujer, dibujos animados y tonos como rosa chicle, magenta, ácidos amarillos, fresas y azul eléctrico.
En el apartado de complementos, la propuesta deportiva salió ganando, con numerosas bolsos y mochilas para hombre en tonos primarios, con guantes y zapatillas de deporte a juego, un "déjà vu" de su etapa de diseñador en Adidas.
El desfile de Moschino es el broche de oro de la 88 edición de Pitti Uomo (Florencia), la feria mas importante de moda masculina de Italia, donde el uniforme es el traje sastre de corte italiano -como mucho pajarita, calcetines y pañuelo a juego- y al que el diseñador americano ha dado una lección de ironía y humor.

Celia Sierra - EFE.